La educación en México ha sido puesta a prueba en esta pandemia, dejando entrever que en nuestro país existe un sistema con muchas carencias; no existe un piso parejo para todos, porque al definir un sistema educativo a distancia ha dejando en desventaja a quienes menos tienen.
Un menor, alumno de primero de secundaria de la localidad de Temazcales de Pinal de Amores, Querétaro, envío una carta a su maestra, como parte de un diagnóstico que hacen los docentes para conocer con qué herramientas cuenta el alumnado para continuar su formación académica en esta pandemia.
La carta, enviada a AlertaQro Noticias, evidencia que no todos tenemos las mismas posibilidades, pues para muchos la educación, incluso cuando es de manera presencial, significa un sacrificio; por ejemplo, caminar más de 40 minutos por caminos rurales, a penas para llegar a tomar el transporte que te permita llegar a tu centro educativo. Ahora bien, la escuela a distancia resulta aún más difícil cuando no se cuenta con luz, internet, agua y mucho menos televisión.
En la carta, el menor describe que incluso en su casa tienen que caminar dos kilómetros para acarrear el agua que requieren al día.
Lo que usted verá en la imagen a continuación, es de un trabajo que se le dejó al alumno donde escribiera sobre su calidad de vida (como diagnóstico para saber los medios con que cuenta para la educación) y al entregar su trabajo, se conoce su relato.

“Mi calidad de vida es que tengo educación, vivienda, a la salud, pues en la vivienda puedo vivir día con día, a la salud solo voy cuando vienen los doctores en la comunidad de Temazcales, y la educación pues a la escuela, me hago 40 minutos de mi casa a la carretera donde me espera el transporte y camino en pura ladera, no hay carretera hasta mi casa, siempre tengo que caminar. Con ningún servicio cuento, no cuento con luz, tampoco con televisión, ni internet y menos de agua, esa la tenemos que acarrear de dos kilómetros, esa agua que traemos nada más nos rinde un día, y todos los días en la mañana vamos al agua”.


