Por: Rafael Vigil.
En celebración solemne, Fidencio López Plaza realizó la toma de posesión canónica como 10º obispo de la Diócesis de Querétaro, en las instalaciones del seminario conciliar de Santa María de Guadalupe.
En ceremonia, que tuvo como inicio la entronización de la imagen de la Virgen de los Dolores de Soriano, el nuevo pastor diocesano presentó las tablas apostólicas con las que el Papa Francisco realizó su nombramiento, al trasladarlo de la Diócesis de San Andrés Tuxtla para ocupar la sede vacante en la Diócesis de Querétaro.
Una vez presentado el documento, tomó posesión de la cátedra que realizó la profesión de fe de 350 sacerdotes, entre diocesanos y de órdenes religiosas; teniendo como testigos a 25 obispos y arzobispos de las diferentes diócesis, y arquidiócesis, que acudieron como invitados.
En la homilía, el nuncio apostólico Franco Coppola recordó que con esta toma de posesión, el nuevo obispo adquiere los derechos y obligaciones al estar al frente de la Grey católica; exhortó a Monseñor Fidencio López Plaza a trabajar por los pobres, por las familias y a fomentar los valores evangélicos en la sociedad.
Casi al final de la celebración, durante su intervención, el nuevo obispo de Querétaro agradeció la designación realizada por el papa Francisco, así como el cariño y la entrega de su anterior Diócesis; “seguiré soñando”, exclamó.
Agradeció la presencia de los obispos y arzobispos, que son muestra del apoyo colegial a esta nueva encomienda, dictada por el Romano Pontífice.
En su saludo a los religiosos, los invitó a seguir manteniendo el amor y la frescura del carisma fundacional de sus órdenes, para ponerlos al servicio de la iglesia.
En cuanto a los sacerdotes de la Diócesis de Querétaro, los conminó a permanecer en la comunión que da la eucaristía y que es la fuente de donde ha brotado su vocación; en cuanto a los laicos de las diversas pastorales, los exhortó a mantenerse unidos en la oración y a trabajar en la pastoral de la comunión, para poder cumplir los objetivos del plan pastoral diocesano en su última 2017-2025.
A su vez, invitó a las autoridades emanadas de diversos partidos políticos a ser leales a sus principios y, una vez que han sido favorecidos por la confianza ciudadana, gobernar para todos, sin distinciones, ni preferencias.
“Porque el bien común es para todos y no debe haber distingos”; recalcó.
Señaló que se debe trabajar de manera conjunta en atender la “casita sagrada”, tan abandonada y tan lastimada por la descomposición del tejido social.
“Cuando me dicen: bienvenido Padre Fide, me imagino que hacen presente el sueño de Jesús de ser uno solo en él, también de conocer lo que les alegra y les entristece. Bienvenido a caminar con nosotros del centro a las periferias, también siento que en el fondo me dicen que buscan a un padre que escuche y que abrace, que sea un padre misericordioso”; subrayó.
Asimismo, señaló que el reto de la iglesia, para este tercer milenio, es lo que propone el Papa Francisco, de pasar de ser una comunidad cristiana a ser misionera, puesto que no solamente se trata de preservar la iglesia, sino de llevarla a las realidades de este cambio de época, que se ha visto recrudecido con la pandemia por el Covid19; y que, para ello, las encíclicas Evangeli Gaudium, Fratelli Tutti y Laudato, sí son el camino para llegar a este cambio de estructuras, que alejan y denigran la dignidad humana.
Finalmente, exhortó a la comunidad cristiana a elevar oraciones para poder cumplir con el encargo, al estar al frente de esta Diócesis de Querétaro.








