Fiesta de la Santa Cruz, expresión religiosa de los constructores y motivo de fiesta

  • Por: Rafael Vigil

Con su caminar lento y con ayuda de un bastón, David Sixto Santiago sale del Templo de la Santa Cruz hacia el atrio después de la acción de gracias de la celebración del 3 de mayo, fecha en que en México se celebra a los trabajadores de la construcción.

En sus manos, agrietadas y con las huellas del trabajo sostiene una cruz de madera adornada con flores. Y aunque desde hace 8 años su salud ya no le permite trabajar a toda su capacidad física, a sus 70 años de edad sigue ligado a la albañilería, como un estilo de vida.

“Desde los 14 años me inicié en las construcciones. Como todos, comencé como chalán acarreando la arena, la grava y los bultos de cemento o de cal. Fui aprendiendo el oficio hasta llegar a ser maestro albañil. He estado en construcciones desde casas, edificios, escuelas y muchas otras obras. Ahora sí que albañil nací y albañil moriré.”, señaló.

Y es que esta manera de ganarse la vida es para don David una forma muy digna de llevar los alimentos y lo necesario a la casa, también la manera de edificar la construcción más importante para un padre, que es la educación y el futuro de sus hijos.

“Yo me dediqué 35 años a trabajar como albañil y es una manera muy digna de ganarse el sustento. He tenido la fortuna de construir mi casa y de poder pagarle los estudios de su profesión a dos de mis hijos. Aunque también les enseñé el oficio y eran buenos, optaron por los estudios. Sin embargo, eso les ayudó a valorar lo que se tiene y a ver que el construir es uno de los trabajos más duros, pero también más gratificantes”, afirmó don David.

La albañilería es una combinación peculiar del esfuerzo físico, del ingenio y también de saber hacer equipo para darle forma a los planos de construcción y hasta corregir algunas especificaciones de arquitectos o de ingenieros, para plasmar lo que hay en el papel.

“Es un oficio bonito, porque desde que te muestran el plano ya vas imaginando los detalles, la estructura y hasta cómo va a quedar. Eso sí, a veces hay diferencias, porque el arquitecto o el ingeniero traen una especificación, pero a la hora de materializarlo uno tiene que rectificar. Sin pelear ni discutir, sino aportando para que las cosas queden mejor. Eso es algo que siempre me dio muchas alegrías. Y ni qué decir de la hora de la comida cuando calentamos el lonche en el comal de tapa de tambo. Son momentos muy bonitos”, expresó con una sonrisa.

Como en todos los oficios, la responsabilidad y la ética son parte esencial de realizar las cosas. Pero hoy en día se abaratan costos y se aceleran obras, por lo que se ha devaluado la labor del albañil.

“Me han tocado, gracias a Dios, patrones buenos y responsables. Pero no ha faltado el que solo abarata los costos y pone en riesgo la obra. Hay proyectos donde solo le echan tepetate y una planchita de concreto y ya quieren poner una casa encima, no le hace que el piso sea suave o fangoso. Ya después venden esas casas mal hechas en un dineral a la pobre gente con necesidad. No debería pasar eso, porque al que le echan la culpa no es al desarrollador, sino al albañil”, recalcó.

Más allá de su trabajo como albañil, la devoción de don David lo lleva a agradecer, junto a su familia los beneficios para su familia y la protección para los que laboran en las construcciones y que día con día sortean accidentes para llevar lo necesario a sus hogares.

“Es nuestra devoción a la Santa Cruz. Ya tenemos varios años y mi familia también es muy devota. Yo desde hace 6 años no trabajo ya, pero no dejamos de darle gracias. A nosotros nos inculcaron estos principios y nos gustaría que siguieran”, recalcó.

Esta festividad de la Santa Cruz tiene sus orígenes en el año 396 de la era actual donde, según la tradición cristiana Santa Elena, la madre del emperador Constantino, encontró la cruz donde fue crucificado Jesucristo un día 3 de mayo. Esta celebración se asoció al inicio del ciclo de lluvias de los pueblos originarios de México, así como a la cristianización de las labores, como lo fue la construcción de los templos de la Nueva España, en donde los albañiles procedían en su mayoría de actividades del campo. Un pionero de estas festividades fue Fray Pedro de Gante.

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