Los Arcos de Querétaro cumplen 300 años desde el inicio de su construcción

  • Manuel Chávez

El 15 de enero se cumplieron 300 años del inicio de la construcción de Los Arcos, una construcción majestuosa que se ha convertido en símbolo de la ciudad y de la ingeniería virreinal, que también, entre las leyendas locales, se convirtió en una historia de amor imposible.

La leyenda cuenta que el Marqués de la Villa del Villar del Águila, Juan Antonio de Urrutia y Arana, se enamoró de una de las monjas capuchinas que llegaron a la ciudad, pero los votos de la mujer evitaron que mantuvieran una relación. Pese a los sentimientos que ambos compartían, el amor no se terminó y, ante la falta de agua en el convento, Urrutia y Arana decidió regalarle un acueducto a la ciudad para que su amada no sufriera.

Los datos con los que se cuentan son que en 1726 comenzó la construcción de esta obra para traer agua desde La Cañada hasta el convento de la Santa Cruz y así que el pueblo de Querétaro pudiera continuar su desarrollo. Algunas versiones indican que la construcción comenzó un 15 de diciembre, como lo marca el grabado que hay en uno de los últimos arcos, hecho por el ayuntamiento de Querétaro de 1967-1970. Pero hoy la autoridad municipal y algunos cronistas, como Lauro Jiménez, quien publicará un libro en el marco de esta conmemoración, señalan que los trabajos arrancaron el 15 de enero de 1726.

Los arcos costaron 112 mil 791 pesos, de los cuales el 78 por ciento los aportó Juan Antonio de Urrutia y Arana, quien también hizo el trazo del proyecto y asistió en la construcción.

La conclusión de la obra tampoco está clara, pues el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señala que fue en 1738, 12 años después del inicio, pero las placas conmemorativas de los años 70 y 90 indican que fue en 1735, tras nueve años de trabajo.

En total son 74 arcos con una altura aproximada de 28.5 metros en promedio, y la construcción tiene mil 298 metros de largo. Con el paso de los años ha ido ganando relevancia, pues en 1996 fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y hoy es un símbolo de la ciudad, dando nombre a calles, negocios e incluso al logo de los Gallos Blancos de Querétaro.

Si quieres visitar este espacio, hay dos zonas que debes conocer: el mirador en la zona final de la calle Ejército Republicano, que permite ver la inmensa construcción y cómo la ciudad ha ido creciendo a su alrededor, o la plaza de Los Arcos sobre el bulevar Bernardo Quintana, en la que se han colocado árboles y bancas para admirar su majestuosidad.

Escribe un comentario!

comentarios

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que estás de acuerdo con esto, pero puedes optar por no hacerlo si lo deseas. AceptarLeer mas..