- Ángel Damián
Por unas horas, las consultas médicas, los tratamientos y las preocupaciones quedaron atrás, en su lugar hubo uniformes militares, saludos castrenses, aplausos y sonrisas.
Asley Cedillo Sotero de 9 años y Brandon Ibarra Beceril de 7 años cumplieron el sueño de convertirse en soldados honorarios del Ejército Mexicano durante una emotiva ceremonia realizada en la 17 Zona Militar de Querétaro.
Los dos menores fueron recibidos con todos los honores por el personal del Quinto Grupo de Cañones sin Retroceso, Calibre 106 Milímetros, que les dio la bienvenida como integrantes simbólicos de sus filas.
Frente a sus familias y representantes de la Fundación Sofi, escucharon la orden extraordinaria que oficializó su nombramiento y recibieron el reconocimiento de manos del teniente coronel de Artillería Marcelo Rodríguez Alaya.

“Han sido valientes en el combate y deben ser tenaces en la recuperación”, expresó el comandante durante su mensaje, al reconocer la fortaleza con la que ambos han enfrentado las batallas que la vida les ha puesto. También les recordó que el éxito no consiste en ganar siempre, sino en nunca darse por vencidos.
Con sus nuevos nombramientos en las manos, Asley y Brandon recorrieron los módulos de exhibición militar, conocieron vehículos, armamento y equipo táctico, convivieron con los soldados y compartieron un desayuno con quienes, por un día, fueron sus compañeros.
Más que una ceremonia militar, el acto se convirtió en un homenaje a la resiliencia. Porque aunque no portan un fusil ni patrullan las calles, Asley y Brandon libran todos los días una batalla mucho más difícil contra el cáncer e insuficiencia renal. Y este lunes, el Ejército Mexicano les rindió honores por el valor con el que la enfrentan.


