- Carmen Galván
Mauricio Kuri González, gobernador de Querétaro, se sometió a una prueba de polígrafo de 7 preguntas para comprobar que no tiene nexos con algún grupo del crimen organizado.
A través de un video que subió en sus redes sociales, se le realizaron las preguntas que respondió con un sí o no.
Las preguntas que se hicieron fueron: ¿Antes de tu cargo ocultaste dinero o beneficios ilegales?; ¿Cómo gobernador has entregado información o recursos del estado a extranjeros?; ¿En tu carrera política has mentido para ocultar una falta grave?; ¿Estamos en 1990?; ¿Cómo gobernador pactaste con el crimen organizado?; ¿Estamos en el estado de Veracruz?; ¿Cómo gobernador, recibiste sobornos o dinero indebido?
“Es la primera vez que me hago esta prueba, siempre quise saber”, señaló.
El mandatario aseguró que la prueba la realizó una empresa externa a la administración estatal; además, invitó a las personas que buscan un cargo de elección popular de todos los partidos políticos a que hagan lo mismo.
Explicó que este tipo de pruebas se aplican para el control de confianza de los elementos de seguridad del estado y quienes no la pasan se dan de baja.
Cabe señalar que los resultados se los mostraron directamente al gobernador, aunque no se explicaron los resultados de la prueba.
Cabe señalar que el examen público de control de confianza evaluó tres dimensiones: corrupción, vínculos con el narcotráfico y crimen organizado; así como defensa de la soberanía nacional; la aplicación de la prueba estuvo a cargo de la empresa Centela-Sapiens, una firma técnica especializada en estrategia y seguridad.
Los especialistas del Grupo aplicaron al Gobernador la prueba bajo el sistema Cogito (Su nombre se inspira en la frase acuñada por el filósofo francés René Descartes: Cogito, ergo sum, “pienso, luego existo”), una plataforma automatizada de evaluación de confianza desarrollada con tecnología de origen israelí, respaldada por investigación en reconocimiento de patrones de conducta.
Durante la evaluación también se midieron diferentes respuestas fisiológicas y conductuales, entre ellas la imagen térmica facial, mediante la identificación de variaciones de temperatura en el rostro ante distintos estímulos; las microexpresiones faciales, a través de movimientos involuntarios de los músculos faciales; la respuesta galvánica de la piel, mediante la conductancia eléctrica de la piel, medida a través de un sensor en la palma de la mano; la presión arterial, para identificar variaciones en el volumen sanguíneo; el análisis de voz, para detectar cambios en frecuencia, tono y patrones vocales; y el análisis de iris, que contempla la dilatación pupilar y movimientos oculares involuntarios.


