Wicked: Por Siempre brilla casi tanto como su predecesora
Wicked: Por Siempre (Parte 2) – Calificación: 4/5
Ariana Grande logra, a nuestro parecer, entregarnos la mejor interpretación del año, en una cinta cautivadora, pero un poco lenta en su trama.
Simplemente, “Ariana está sublime”.
Género: Drama, Thriller, Fantasía, Comedia, Romance, Aventura.
Clasificación: “B”
Sinopsis:
Elphaba y Glinda se encuentran distanciadas y viviendo las consecuencias de sus respectivas decisiones. Mientras la multitud alza su clamor contra la Bruja Malvada, ambas deberán unirse una vez más. Con su singular amistad convertida en el punto de inflexión de su futuro, tendrán que mirarse a los ojos con honestidad y compasión para afrontar su transformación personal y cambiar el destino de todo Oz.
Crítica:
A diferencia de muchas secuelas, la segunda parte de este viaje que nos lleva de vuelta a Oz logra estar casi a la altura de su predecesora, gracias principalmente a sus protagonistas, quienes lo entregan todo en la pantalla, ya que la historia de la película es mucho más débil y caótica que su antecesora.
Y es gracias a ellas que la cinta hace hasta lo imposible por resaltar, cautivar y volverse entrañable; algo que, lamentablemente, solo logra hasta la mitad de la trama. Esto se debe a su propio guion y montaje, pero es en su último acto cuando se vuelve imparable y hace que sus dos protagonistas se entreguen de una manera extraordinaria a sus personajes. Y aunque amo el gran trabajo que hacen las dos intérpretes, es con Ariana Grande con quien un servidor se queda, ya que su personaje va creciendo de una manera magistral en la trama, donde la actriz y cantante logra adaptarse de una manera soberbia, llevándote de la risa al llanto, volviéndose al final el foco central de la historia; y cuando lo toma por completo, simplemente es inalcanzable.
Pero si existe un gran vencedor en todo ello es la química que existe entre sus protagonistas, que hace que la película se vuelva mágica y única, y nos demuestra que no existe nada más grande que el poder y el amor (pero no el que crees, sino el de la amistad), demostrando que nuestra alma gemela no llega la mayoría de las veces como creemos, sino mejor, y de una forma que no logramos a veces comprender, pero que nos complementa, sana y hace mejores.
La cinta no solo logra resaltar por su trama o interpretaciones, sino que es visualmente hermosa por donde la quieras ver, lo que hace mágico volver a Oz. Nos demuestra que este hermoso lugar es mágico e irrepetible, y que todo el equipo que se comprometió para transportarnos de vuelta se merece un enorme aplauso.
Pero no todo es perfecto, ya que sí cuenta con tres grandes problemas:
La dirección, ya que, a pesar de estar bien realizada, el director demuestra que ante los momentos claves no puede hacer que la cinta sobresalga ni que el espectador sienta que está ante un final épico, como debería.
El montaje lento, que hace que tú, como audiencia, la sientas algo cansada y larga.
La historia, que, a pesar de ser buena, no logra atrapar como la primera parte y hace que la película se sienta en ocasiones sin rumbo, perdida y lenta.
Y puede que a muchos no les gusten los musicales, pero esta es de esas películas que te hace comprender por qué el género es tan importante y poderoso en la industria, y por qué deberíamos darle una oportunidad a una cinta mágica que hechiza.
Al final, Elphaba y Glinda están de vuelta aún más poderosas e imparables, pero sobre todo estamos ante un largometraje que nos demuestra el poder de los musicales en esta industria y el por qué son tan poderosos y hechizantes.
La cinta es una de las cartas más fuertes para la temporada de premios en muchas categorías, entre ellas Mejor Película, Actriz (Cynthia Erivo), Actriz de Reparto (Ariana Grande) —premio que sí o sí debe ganar—, entre muchos otros más.


