“Michael” cumple como homenaje al Rey del Pop: brilla por su elenco y producción, pero queda a deber en profundidad
- Germán Ramírez
Michael
Calificación: 3.5/5
Michael está lejos de ser un biopic perfecto, pero, a mi parecer, cumple su cometido al entregarnos una cinta para fans y no una película llena de polémicas y problemas que todos ya conocemos sobre lo que pasó con el Rey del Pop.
Género: Drama, musical, biopic
Clasificación: “B”
Sinopsis:
El viaje de Michael Jackson más allá de la música, desde el descubrimiento de su extraordinario talento como líder de los Jackson Five hasta convertirse en una visionaria estrella cuya ambición creativa despertó un incansable afán por consagrarse como el mayor ícono de la industria del entretenimiento.
Crítica:
Desde hace algunos años se ha hablado de la cinta que nos traería de vuelta, de alguna forma, a la leyenda más grande que la música ha entregado. Y aunque la película presenta varios problemas en su historia, al ser superficial en ciertos momentos, está muy lejos de ser un mal largometraje, como varios medios han querido tacharla.
Y es que, sí, hasta cierto punto tienen razón en señalar sus fallas narrativas y lo superficial del tratamiento, sobre todo considerando los sucesos que vivió esta leyenda. Sin embargo, también hay que ser honestos: si esto es un homenaje, lo mínimo que esperan los fans es ver una película que no se enfoque en todos los problemas por los que pasó el cantante, sino en su historia como artista, dejando de lado sus excentricidades o conflictos legales. Incluso se queda corto el enfoque en su disco más emblemático e importante para la industria.
Eso sí, creo que idealizan a Michael de una manera exagerada y lo muestran como un ser inalcanzable. Pero, desde mi punto de vista, tiene muchos más aciertos que fallas. Su mayor fortaleza es, sin duda, el elenco. Destacan tres actuaciones: el pequeño Juliano Valdi, quien interpreta a Michael en su niñez; Jaafar Jackson, quien da vida al Rey del Pop en su adultez; y el soberbio Colman Domingo, quien interpreta a su padre. Aunque los tres hacen un trabajo digno de premios, son los dos últimos quienes se roban la cinta, especialmente Colman, quien está impresionante en su papel.
A esto se suman apartados técnicos de primer nivel, que le dan mayor peso a la fama y legado de esta leyenda, ayudando a comprender mejor su importancia en la industria. La cinematografía, el sonido, la producción artística, el maquillaje y el montaje —especialmente en los momentos musicales— son aspectos que ni Bohemian Rhapsody logra igualar. Aunque ambas tienen similitudes, el impacto de Jackson resulta mucho más poderoso y cautivador.
También suma el hecho de que la historia termina en un punto clave de su carrera, claramente con la intención de dejar abierta la puerta a una segunda parte.
Al final, no estamos ante el mejor biopic que la industria ha entregado, pero sí ante uno que, a su manera, demuestra la magnitud del artista que fue su protagonista y el legado tan importante que dejó al público y a la industria en general. Sobre todo, se percibe un esfuerzo por enaltecer su figura con respeto, sin aprovecharse de sus escándalos.
Y sí, desde mi punto de vista, es mejor que la cinta de Freddie y compañía, ya que esta busca reflejar —aunque de forma superficial— la importancia del ícono en su totalidad, en lugar de centrarse en un solo episodio de su vida.


