Columna: Impuestos Ambientales, una tarea pendiente en México

Como todos hemos escuchado en más de alguna ocasión, México es un país muy rico si de naturaleza hablamos, nuestro país alberga el 12% de la biodiversidad mundial, lo cual lo convierte junto con otros en un país megadiverso, esto es motivo de orgullo nacional, tenemos la suerte de vivir en un país de esta talla, claramente esto influye directamente en que nuestro país según estadísticas de la Organización Mundial del Turismo (OMT) sea el décimo lugar a nivel mundial que más visitantes foráneos recibe año con año, por lo cual; en México existe gran derrama económica gracias al sector turístico, representando casi 10% de aportación al Producto Interno Bruto (PIB) Nacional de turismo propiamente en 2015, adicionalmente de los puestos de trabajo generados por esta causa.

Históricamente, México ha participado y signado diversos Tratados Internacionales en materia ambiental, siendo conscientes de los papeles que juegan los países subdesarrollados en esta temática; es importante mencionar, que usualmente las naciones más pobres son las que más alteraciones climáticas han sufrido, en gran medida gracias a los países altamente industrializados y sus tibias medidas en estas situaciones; uno de los aspectos que debemos reconocerle a nuestros gobiernos mexicanos, es que siempre han mostrado cierto interés y liderazgo en situaciones referentes al cambio climático; México se adhirió al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) en 1992, firmó su entrada al Protocolo de Kioto en 1998, el cual ratificó en 2000 y 2005, hechos que en el mediano plazo llevaron a la promulgación de la Ley General de Cambio Climático (LGCC) en 2012, con la intención que al menos 35% de la energía que se produce en el país sea producida con tecnologías limpias, así como la reducción de emisiones en 30% en 2020 y 50% en 2050.  Tristemente, a pesar de todo el esfuerzo anteriormente mencionado, también contamos con una de la ciudades más contaminadas a nivel mundial, la Ciudad de México, cuyo aumento en emisiones brutas de CO2 fue de 57.4% frente al promedio internacional de 44.4% según cifras del entonces Secretario de Hacienda, Agustín Carstens en el día Mundial del Medio Ambiente en 2010.

Pero entonces ¿qué relación existe entre el medio ambiente y las contribuciones?, para eso se describirá el concepto de Impuestos Verdes o Impuestos Ambientales como la carga impositiva cuyo fin es resarcir las fallas del mercado que tienen un impacto directa o indirectamente en el medio ambiente por el uso de bienes contamantes; es decir; es un intento de compensar a la naturaleza o de lograr evitar lo más posible el daño ambiental; es un poco extraño que nuestro país a pesar de contar con un panorama de desarrollo sustentable, no cuente con una política fiscal ambiental de manera formal, existen esfuerzos aislados por parte del Gobierno Federal para combatir algunas áreas, tales como el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS) que en cierta medida grava los contaminantes de los combustibles, algunas exenciones en importaciones de ciertos productos orgánicos y uno que otro subsidio en la misma materia; inclusive hace algunos años, se trató de fomentar un impuesto especial por el uso de bolsas de plástico para reducir su uso, sin embargo; el Legislativo no lo consideró importante.

En este escenario de oportunidades la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha declarado que las tasas impositivas ambientales llevan a los productores y consumidores a tener un comportamiento más amigable o consciente de su entorno; también supone incentivos para el desarrollo de tecnologías menos contaminantes. En cuanto al diseño de los impuestos medioambientales, la OCDE precisa que éstos deben recaer en los contaminantes o en la acción dañina al medio ambiente; su cobertura debe ser tan amplia como lo es el contaminante en sí y deben tener la magnitud del daño que causan, a fin de acarrear mejoras en el entorno.

Situándonos en un escenario de cordura, y comparando las medidas con el Impuesto Sobre la Renta (ISR) cuya finalidad es quién más ingresos obtiene más impuesto paga, los impuestos ambientales deben ser tomados en consideración como, quién más contamina es quién más paga, en la siguiente gráfica, se puede apreciar que en México no solo no se obtienen ingresos ambientales, el Gobierno subsidiaba el sector energético a través de Petróleos Mexicanos (PEMEX), con lo cual se observará que al no contar con una política ambiental seria tenemos un gran problema económico y ambiental.

 

Adicionalmente al subsidio a los combustibles, el Gobierno Federal según el Artículo 27 de nuestra Carta Magna, es dueño de todos los recursos naturales, por lo tanto, éste se encarga de su explotación, goce y mantenimiento en favor de los habitantes de la República; en el siguiente gráfico se mostrarán los rubros más destacados en los que se gasta el 6.9% del PIB nacional, sin obtener un solo peso de ingresos para manter ese nivel de gasto.

Fuente: Elaborada por AP Contabilidad con cifras del INEGI 2015

Lo que se describe en el presente no es la intención de incrementar el número de impuestos o las tasas impositivas de éstos, se trata de reorganizar el sistema tributario de manera armónica, con la firme intención de enfocar los recursos necesarios para que el medio ambiente no termine degradándose más. Es muy cierto que necesitamos reducir los niveles de corrupción presentes en nuestra sociedad para así lograr que las contribuciones sean utilizadas para lo que realmente deben usarse, el bien común de la Nación.

Solo por último, en 2013 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mencionó que comparando el desempeño ambiental de los países miembros; México resultó ser quien menos recauda en términos de impuestos ambientales de los 34 países que pertenecen a este organismo. También es el que más subsidia acciones que alteran el equilibrio ecológico, como el consumo de gasolina o la agricultura extensiva, acabando con sus ecosistemas, se estima que México ha perdido cerca del 7% de su PIB por causa del cambio climático y su descomposición, y es algo fácilmente notable, porque podemos ver las sequías, inundaciones y huracanes que cada año incrementan; yo les preguntaría a ustedes amables lectores, ¿acaso han notado que calor tan insoportable hace últimamente?.

Agradezco su atención,

Armando Pérez Ramírez

www.apcontabilidad.com

M.4422313061

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